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Evaluación y sistematización |
Publicado por: Save the Children Canadá, Managua, Nicaragua Abril 2004 ISBN: 99924-865-3
Resumen La Sistematización “¡Chavalos y chavalas promoviendo y defendiendo sus derechos!" es una experiencia vivida por grupos de base de doce comunidades rurales del municipio Tuma – La Dalia que el Centro de Servicios Educativos en Salud y Medio Ambiente – CESESMA ha desarrollada con la participación de chavalos y chavalas de las comunidades. El proyecto nace en 1997, como una respuesta ante la falta de políticas educativas y sociales dirigidas al sector rural y prácticamente el abandono en que se encuentra la niñez en el Municipio. Esta experiencia se caracteriza por el involucramiento de niños y niñas en acciones educativas con el apoyo y la integración de personas adultas, participación que se manifieste desde la asistencia a los eventos hasta desarrollar la capacidad de gestión, habilidades, destrezas para pensar en comunidad, conocimiento de personas y lugares desde donde se pueda proponer y echar andar acciones que contribuyan a mitigar los problemas ambientales comunitarios. Para describir el proceso ocurrido dividimos la experiencia en tres etapas, las cuales describen las acciones realizadas, los resultados que consideramos relevantes y los elementos que contribuyeron al logro de los resultados. La primera etapa de construcción colectiva de una alternativa de Educación Ambiental comunitaria con la niñez, en el periodo de 1997 y 1998, sienta las bases de organización y puesta en común de las principales acciones. Describimos los pasos para la formación de grupos focales, los cuales fueron integrados por niños y niñas, a la vez con padres y madres, lo que permitió reforzar los conocimientos y a la vez educar a los adultos en temáticas ambientales, obtuvimos insumos para una propuesta de Educación ambiental comunitaria para la niñez. La segunda etapa: La Educación Ambiental comunitaria con la niñez con enfoque de derechos. Para este periodo en la experiencia participan 462 niñas, niños, adolescentes los que poco a poco fueron logrando vencer su timidez e independencia de personas adultas, muestran mayor autonomía en los grupos tomando sus propias iniciativas en beneficio de la comunidad. La niñez y la adolescencia comenzaron a ser reconocidos como factor de cambio. La tercera etapa: Niños, niñas y adolescentes asumen la organización y proyección de la Educación Ambiental, retoman los diagnósticos comunitarios y los actualizan, pero esta vez realizado por los mismos niños, niñas y adolescentes facilitadores, quienes pasaron a conformar grupos de promotores Lecciones aprendidas Primeramente, queremos rescatar los elementos metodológicos que motivaron a la niñez en el aprendizaje y prácticas sobre el medio ambiente, entre ellos destacamos los siguientes:
En alguna medida se ha traducido la gestión ambiental, en la expresión del interés colectivo para cuidar y utilizar correctamente los recursos naturales y para lo cual se requiere de la organización y participación de todos. Los cambios hoy son tangibles. La experiencia nos deja como producto la construcción de una propuesta educativa ambiental que ha venido a reforzar la búsqueda de un nuevo paradigma en la educación, una propuesta alternativa a la educación oficial. Alternativa en sus contenidos porque partió de desarrollar una cultura ambiental adecuada a las necesidades del cambio social y ecológico local, alternativa en su metodología porque ha sido participativa, democrática, flexible, contrario al esquema de la educación formal que separa los roles de sujeto y objeto del proceso educativo, la metodología contribuyó a que los involucrados, desarrollaran colectivamente sus conocimientos, sus formas de entender y de explicarse la realidad para comenzar a transformar la misma. En esta experiencia, el concepto tradicional de participación ciudadana referida exclusivamente para adultos comenzó a evolucionar, ya que las /os niños, niñas y adolescentes promotores con la seguridad que les ha proporcionado la capacitación en derechos, en identidad y autoestima han comenzado a demandar el cumplimiento de su derecho a ser escuchados y tomados en cuenta tanto en sus espacios cotidianos y privados como en los espacios públicos y sociales, desde la comunidad hasta el gobierno local y nacional. Aprendimos que los niveles y ritmos de apropiación de los conocimientos son diferentes en cada comunidad y cada persona, según su nivel socio-cultural, la influencia de otras organizaciones, la proyección de la escuela en la comunidad. Podemos afirmar que esta experiencia ha permitido al equipo ampliar su percepción en función de la sostenibilidad social de las acciones realizadas en las comunidades, siendo necesario enriquecer la estrategia con otros enfoques, por ejemplo, integrar el enfoque de género en todas las acciones que realizamos, ya que existe menos participación de las niñas, prevalece la desconfianza de muchos padres y madres en dejar a sus hijas salir solas o con otros niños fuera de la comunidad. Hasta hoy podemos afirmar con certeza que está surgiendo un movimiento infantil desde la dimensión de lo rural, que requiere de acompañamiento en su fortalecimiento organizativo, desde los intereses de los niños, niñas y adolescentes. Finalmente, como actores de esta experiencia, comprendemos que “la comunidad es una rica fuente de aprendizajes en la que hay que incursionar, por tanto, es necesario descubrirla y aprovecharla, ya que la educación formal no debe estar en función de sí misma, sino en función de la comunidad”.
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